Cuando empecé a cocinar, en algún momento de mi infancia-adolescencia, comencé por los postres. Creo que para generar un poco de confianza en la cocina es lo mejor. Si bien son más delicados y tienen más chances de salir mal, lo único que hay que hacer es seguir al pie de la letra la receta. Diez gramos más de manteca, treinta gramos menos de azúcar, 1 cucharada más de agua pueden arruinarlo todo... pero si uno es obediente y cuida los detalles, todo sale bien. Pasaron muchísimos años hasta que me animé a cocinar cosas saladas (lo cual sucedió recién al terminar el colegio secundario), y en cuanto arranqué con eso me olvidé por completo de los postres. Las cosas dulces no me tientan demasiado, pero de vez en cuando se sienten esas ganas de ingerir un poco de azúcar.
Resulta, además, que soy intolerante a la lactosa. No es una enfermedad grave, pero mucha gente lo sufre y no se da cuenta. Ya que no tiene arreglo, yo lo resolví abandonando los lácteos con mayor cantidad de lactosa y pasando a consumir productos deslactosados. ¿A qué viene todo esto? La receta que traje hoy es una deliciosa crema, sin crema. Afortunadamente, en Asia no se suele consumir mucha leche así que tienen montones de comidas y postres perfectos para mí. Y entonces, ¿de qué está hecha esta crema? De leche de coco! Si aún no la probaron, les recomiendo que lo intenten. Este postre tailandés es muy fresco, dulce y rico, perfecto para el verano que ya comienza para los sureños y termina para el hemisferio norte. Por cierto, ya se fue el calor? Aprovechen si aún les quedan un par de días, despidan al verano como corresponde.
- 1 mango maduro (pueden intentarlo con otras frutas, como frutillas (fresas) o duraznos (melocotones))
- 1/2 taza de leche de coco (pueden reemplazarlo por leche condensada o crema, pero ya no sería tailandés)
- 2 cucharadas de azúcar
- 1/4 taza de agua
- 1/2 paquete de gelatina sin sabor (1 cucharadita y media de las de té)
- Cortar el mango, retirando la piel y el carozo, colocarlo en una licuadora y procesarlo hasta que quede hecho un puré.
- Incorporar la leche de coco y licuar un poco más hasta que se hayan mezclado uniformemente. Verter todo en un bowl y reservar.
- En una cacerolita poner el agua y llevar a hervor. Retirar del fuego y mientas se revuelve con un batidor o un tenedor, espolvorear la gelatina. Revolver bien hasta que se haya disuelto cualquier grumo. Agregar el azúcar y disolver bien.
- Incorporar el agua con gelatina a la mezcla de mango y leche de coco. Mezclar bien con batidor o espátula para que la gelatina se reparta homogéneamente en toda la mezcla.
- Verter la mezcla en dos potes para postre individuales, o bien en uno grande. Llevar a la heladera como mínimo 2 horas y como máximo 1 día. Para decorar le puse unas rodajas de lima, pero es opcional. Unas frutillas o una flores comestibles quedarían muy bien.
Eso es todo. Se come bien frío y es muy rico. Bon appetit!
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